El actor Cristo Fernández se prepara con el El Paso Locomotive en busca de un contrato profesional
Cristo Fernández, el actor que conquistó al mundo con su inolvidable frase *”¡El futbol es vida!”*, está a punto de vivir un sueño que persigue desde hace años: regresar al balompié profesional. Sin embargo, este no es su primer intento en 2024. El mexicano, conocido por su carisma y su pasión por el deporte, ha estado cerca de dar el salto definitivo al terreno de juego, y ahora tiene una nueva oportunidad en la segunda división del futbol estadounidense.
La historia de Fernández con el futbol comenzó mucho antes de su fama en la pantalla. Desde niño, su vida giró en torno al balón. Se formó en las fuerzas básicas de los Tecos de la UAG, en Guadalajara, donde demostró talento y determinación. Pero el destino le tenía preparado un giro inesperado: a los 15 años, una grave lesión de rodilla truncó su camino hacia el profesionalismo. Aquella adversidad, lejos de detenerlo, lo llevó a explorar otro de sus grandes amores: la actuación. Así, partió hacia Londres para estudiar teatro, una decisión que, años después, lo llevaría a convertirse en un rostro reconocido a nivel internacional.
Ahora, décadas después de aquel revés, Fernández regresa al terreno que lo vio crecer, pero esta vez con una meta clara: demostrar que su pasión por el futbol sigue intacta. En la serie que lo hizo famoso, interpreta a un delantero estrella, un papel que, aunque ficticio, refleja su conexión con el deporte. Y es precisamente esa conexión la que lo ha llevado a probar suerte con el El Paso Locomotive, equipo de la USL Championship, la segunda división del futbol en Estados Unidos.
Durante esta semana, el actor se someterá a una rigurosa evaluación bajo la mirada del técnico Junior González y su cuerpo técnico. El objetivo es claro: determinar si Fernández tiene lo necesario para firmar un contrato formal y formar parte del plantel en la temporada 2026. No será una tarea sencilla. A sus 38 años, el reto va más allá de la condición física; implica demostrar que, pese al tiempo y a los obstáculos, su talento sigue vigente.
Lo que está en juego no es solo un puesto en el equipo, sino la posibilidad de cerrar un círculo que comenzó en las canchas de Guadalajara y que, tras un largo rodeo, podría culminar donde siempre soñó: en el profesionalismo. Para Fernández, este momento representa algo más que una prueba deportiva; es la oportunidad de validar años de esfuerzo, de convertir la ficción en realidad y, sobre todo, de honrar aquella frase que lo hizo famoso: el futbol, para él, siempre ha sido vida.












