“La lucha por la justicia y la igualdad: colectivas feministas de Lima convergen en una marcha masiva para exigir cambios políticos y sociales ante el mandato del nuevo presidente”
En una escena marcada por el drama y la tensión, al menos cien mujeres integrantes de colectivos feministas tomaron las calles peruanas este viernes para protestar contra el nuevo presidente del país, José Jerí. La motivación detrás de esta manifestación es una denuncia de agresión sexual que se le hizo cuando era legislador y que, según la fiscalía, no contó con pruebas suficientes para ser investigada.
La escena fue impresionante: las mujeres, vestidas de negro y portando pañoletas verdes, se concentraron frente a la sede del legislativo, donde Jerí asumió el poder en la madrugada del viernes, después de que Dina Boluarte fuera destituida por el Congreso en un juicio político exprés. El nuevo presidente había sido hasta ayer jefe del parlamento.
La denuncia de agresión sexual data de varios años atrás, cuando Jerí era legislador. Aunque la fiscalía archivó la denuncia por falta de pruebas, las activistas feministas consideran que no hay justificación para el silencio sobre este hecho y creen que es importante hacer público este tipo de comportamiento para que los demás no sigan su ejemplo.
Las manifestantes portaban grandes fotos de Jerí enmarcadas con la leyenda “No a la violencia” y “Justicia feminista”. Algunas llevaban pancartas con mensajes similares, mientras otras sostenían carteles con las palabras “No al silencio” y “Voz a los que no se escuchan”.
La protesta fue pacífica, pero firme. Las mujeres gritaron slogans contra la violencia de género y exigieron justicia para las víctimas. También llamaron la atención sobre el problema de la impunidad en Perú, donde muchos casos de agresiones sexuales no son investigados ni sancionados.
La manifestación también tuvo un componente simbólico importante: las mujeres llevaron pañoletas verdes, que se convirtieron en un símbolo del movimiento feminista perseguido. La elección del color verde es significativa porque representa la esperanza y la vida, lo que contrasta con el color negro que las manifestantes llevaban, que simboliza la muerte y la oscuridad.
La presencia de José Jerí en el poder es especialmente crítica para las feministas peruanas, ya que su asunción en el poder ha generado una gran preocupación sobre la protección a las mujeres y niñas en el país. Las manifestantes creen que la elección de Jerí como presidente es un paso hacia atrás en la lucha contra la violencia de género y la impunidad.
La protesta también tuvo un impacto en la sociedad peruanas, ya que muchos ciudadanos se unieron a las manifestaciones en apoyo a las mujeres. La reacción fue tan fuerte que incluso algunos hombres participaron en la marcha, lo que refleja el crecimiento del movimiento feminista en Perú y su capacidad para unir a personas de diferentes géneros y edades.
En resumen, la protesta organizada por las feministas peruanas es un llamado a la conciencia sobre la importancia de proteger a las mujeres y niñas en Perú. La denuncia contra José Jerí es solo el inicio de una lucha más amplia para crear un país donde todas las personas sean tratadas con respeto y justicia.












